Herzog y la conquista de lo inútil

"Conquista de lo inútil" por Werner Herzog

Conquista de lo inútil es la conquista de lo metafórico por pura obsesión personal. La metáfora como fin absoluto en sí mismo. Un objetivo por el cual sufrir la rabia de la selva, rodar una película y escribir un libro acerca de todo ello: Se trata de un bonito y terrible círculo que se cierra al terminar el libro. Blackie Books edita esta obra escrita por el director de cine Werner Herzog hace treinta años mientras llevaba a cabo el rodaje de Fitzcarraldo. El propio Herzog tardó veinticinco en poder volver a hojear las páginas escritas que ahora se publican en esta excelente edición.

El cineasta, allá por el año 79, se planteó llevar a la pantalla del modo más realista posible una de sus visiones ya que “con la desquiciada furia de un perro que ha hincado los dientes en la pierna” se apoderó de él una imagen: Consistía en un barco de vapor ascendiendo por una montaña, atravesándola, mientras de fondo sonaba la voz de Caruso. Una imagen absolutamente metafórica – de qué, no está claro – que en la películaFitzcarraldo se traduce en la obsesión por traer una ópera a la selva, y en la propia experiencia del director se centró en la necesidad de remontar una montaña con un barco en las entrañas de la selva amazónica, un casi-imposible que le costó varios años de su vida y muchas desgracias. En el proceso, Herzog llevó a cabo un diario de rodaje, el lugar donde escupió cada impulso feroz o donde trazaba el dibujo de la belleza observada.

Pero que nadie se engañe. Conquista de lo inútil no es, ni por asomo, un diario de rodaje al uso. Podría decirse que ni siquiera es un diario de rodaje. Un diario sí, ya que alberga el reflejo de las experiencias más introspectivas del autor vividas durante aquel periodo (Junio 1979 – Noviembre 1981), dejando de lado en gran medida los asuntos prácticos o artísticos del rodaje en sí y centrándose en la poesía de lo salvaje y la crónica de la locura del que busca conquistar lo inútil. Una obra lírica dominada por la selva y sus reinos vegetal y animal en actitud de constante traición devorándose a sí mismos. El magnífico retrato de la dureza de la experiencia se intercala con pasajes puramente oníricos que curiosamente apenas se distinguen de la propia realidad. Realidad y sueño son un solo ente en este libro y son también una melodía aterradora aunque bella cuyas fronteras no sólo se desconocen sino que poco importan. Ambos trabajan juntos por un proyecto poético común, tanto en el rodaje deFitzcarraldo como en la realización del propio libro.

Para los amantes del cine de todas las épocas, Conquista de lo inútil resulta también un curioso documento de época: Comidas con Coppola, una visita al set de rodaje de “El resplandor”, un Mick Jagger actor cuyo personaje fue eliminado del guión, el ir y venir de faxes amenazantes de las productoras, etc. Todo ello, junto con la increíble potencia del lenguaje (a todas luces inesperado proviniendo de un hombre que trabaja más con la imagen que con la palabra) compone una obra que no debe ser entendida ni analizada como un escrito ligado a la película, sino como una obra literaria autónoma con verdadera capacidad para sobrecoger. De ahí que el mismísimo Herzog se pronunciase de este modo sobre el texto: “Hay más sustancia en mis escritos que en todas mis películas juntas”, lo que convierte a este libro, matemáticamente, es una gran obra de arte.

 

Klaus Kinski en "Fitzcarraldo"

Este artículo se publico en la revista Ámbito Cultural de El Corte Inglés.

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